Durante los últimos meses he estado pensando mucho en el blog. No escribiendo, lo sé, pero os prometo que pensando, que al ser algo a lo que no estoy muy acostumbrado me ha llevado mi tiempo.
Sin inspiración, sin ganas y con dudas he deambulado por ahí hasta llegar a un callejón sin salida. Como no soy de rendirme fácilmente me he dado la vuelta y he buscado otros caminos, pero todos han acabado en más callejones sin salida, jamás pensé que habría tantos, y en cada uno de ellos al final siempre ha aparecido un grafito en el que claramente se han visto tres letras: be ce ene.
Qué majo el grafitero, he pensado cada vez, que decora el final de mis caminos con las siglas de la ciudad en la que vivo. Y cada vez me he equivocado, puesto que el grafitero no entiende de geografía pero de la vida sabe un rato, cosa que ahora sé porque en la última pintada, viendo mi incompetencia, se dejó de sutilezas y utilizó todas las letras: borrón y cuenta nueva.
Borrón y cuenta nueva.
Lo difícil es siempre hacer lo primero, pero una vez logrado lo segundo viene solo, porque cuando has conseguido deshacerte de todo lo viejo lo que llega después es inevitablemente nuevo.
La cuenta nueva es fácil, lo complicado es la parte del borrón, pero es cuestión de quererlo y de hacerlo con ganas. Y muchas veces también de cerrar los ojos y de mandarlo todo a la mierda, porque sin mirar parece que cuesta todo un poco menos.
He cerrado los ojos y he presionado el botón derecho del ratón, que lo tengo configurado para zurdos, sobre Eliminar blog, sin pestañear, que para eso cierra uno los ojos. Toma borrón.
Aquí está la cuenta nueva.
Realmente no sé hacia dónde me dirijo, pero sería un placer que me acompañaras.
And for the first time what’s past is past.
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