¿Qué prefieres: una rosa perfecta o una semilla?
La primera ya está ahí, ya deslumbra, ya conmueve con su belleza. Está lista para ser disfrutada. No necesita cuidado alguno. Representa la inmediatez. El aquí y el ahora. Pero ha sido arrancada, por lo que tiene los días contados. La rosa representa también la fugacidad.
La semilla es lo contrario: no llama la atención, no despierta más placer que el de imaginar lo que podría llegar a ser algún día. Obliga a esperar, a ser paciente, a regarla día tras día… y conlleva sensaciones menos agradables como la de no saber si nuestros esfuerzos darán su fruto, si lo estamos haciendo bien, si nos quedamos cortos de agua o la estamos ahogando. La semilla es la incertidumbre, el miedo… pero le da sentido la posibilidad de obtener no una rosa ni un ramo, sino un jardín.
Yo me quedo con la segunda opción.
Siempre me han dicho que estoy como una regadera.
Theory of a Deadman – Wait for me
Ever so patiently.
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