Tienes que escuchar a tu cuerpo, que es sabio; tanto que, cuando algo anda mal, no duda en mandarte mensajes. El problema es cómo lo hace.
El cuerpo humano es ese tipo de persona que no dice las cosas directamente, sino que va lanzando señales, o puñales, según quieras verlo… pero pobre de ti como no lo veas.
El cuerpo humano es esa pareja que cuando le preguntas qué pasa responde que nada, aunque lo hace poniendo una cara. Una cara, tan impreciso como eso, ya te las apañarás. Lo importante es que tengas claro que si ha dicho que no le pasa nada es que hay algo.
El cuerpo humano es también ese amigo que no queda contigo desde hace dos meses porque se enfadó por algo pero no te lo quiere decir, que tú lo sabes perfectamente. Tú, como no tienes ni idea, sigues intentándolo, pero siempre, casualmente, existe un plan ineludible que coincide en día y hora con el que le acabas de comunicar. Dolor referido.
El cuerpo humano es, en resumen, un capullo.
Me encantan los enigmas y las intrigas, pero en las cosas importantes valoro por encima de todo la sinceridad. La vida no es una película de misterio. Si quiero investigar me leo algún caso de Sherlock Holmes.
Eso el cuerpo no lo entiende.
Llevo tres días soñando lo mismo.
Cunde el pánico en el pueblo. Ante la imposibilidad de evitar la batalla, los aldeanos se preparan para el inminente apocalipsis. Envuelto en gritos de angustia y llantos de horror, busco cualquier cosa que pueda hacer las veces de arma. No encuentro nada. Se me echa el tiempo encima. Me agobio. Oigo los primeros disparos.
Empiezan a derrumbarse los edificios. Las llamas iluminan las calles. No tengo armas, pero, ¡eh!, ¡conservo mis poderes! Me elevo en el aire sobre lo que queda del pueblo y lucho como solo podría hacerlo la mejor versión de mí mismo.
Pero no es suficiente.
Caigo. Caemos todos. Cuando quiero darme cuenta estamos otra vez preparándonos para el ataque. Así nosécuántas veces por noche, durante tres noches.
Anoche, justo antes de perder la enésima batalla, una voz en off me habló:
– ¿Qué haces?
– ¡Luchar!
– ¿No ves que no puedes?
– ¡Pero tengo mis poderes!
– ¿No ves que no es suficiente?
– Pero… ¿entonces?
– ¡Pide ayuda
Me desperté antes de que llegara el signo de cierre de esa última exclamación. ¡Estaba tan claro! O sea, no. Habría estado mucho más claro si desde un primer momento, hace tres días, me hubiera dicho que la fiebre no se iba a ir sin más, que no era simplemente cansancio sino faringitis, que necesitaba ir al médico. Es decir, cuerpo, ¿no podías haberme hecho soñar, qué sé yo, que iba al médico y que me decía que tenía faringitis? Me has tenido sufriendo tres días para nada. Contento me tienes.
Menos mal que solo tengo que aguantarte el resto de mi vida.
Avenged Sevenfold – Nightmare
Flesh is burning.
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