En algún momento dejas de escuchar el golpear de las gotas sobre tu paraguas, miras al cielo y ya no hay gris. En ese momento quizá aún no se han ido del todo las nubes, pero ya se va abriendo paso el sol entre ellas. Es entonces cuando te das cuenta de que los colores no han vuelto porque siempre han estado ahí, aunque mojados brillaban menos. En ese preciso instante, casi al unísono, todos los paraguas de la ciudad bostezan en silencio mientras sonríen, justo antes de irse a dormir.
Por si nunca habéis visto a un paraguas bostezar, aquí os dejo unos cuantos.
Mumford & Sons – After the storm
And I look up, I look up.

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