Por aquello de hacernos valer nos enseñan a decir que no. Es una lección que nos cuesta asimilar, aunque después de dedicarle mucho esfuerzo conseguimos convertirnos en ese tipo de personas capaces de decidir lo que quieren y lo que no. Sobre todo lo que no.
Es complicado, pero aprendemos a hacerlo, a decir que no; y sucede que lo aprendemos tan bien que se nos olvida aquello de decir que sí de vez en cuando.
No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, dicen, y no lo sabemos porque vamos con el no por delante, porque ya si eso otro día, y si dibujamos una línea temporal la cosa tiende a quedar más o menos así:

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero ¿de quién es la culpa?
No es del destino, no es de las circunstancias, no es del azar; es nuestra. Nosotros somos las circunstancias y el destino (el azar no, pero dos de tres tampoco es moco de pavo).
¿Y si alguna vez probamos a decir que sí hoy a ver qué pasa?
No pintamos nosotros las cruces rojas ni las lilas, pero en las verdes hacemos lo que nos da la gana.
Marcus Foster – Don’t need to lose you to know
They don’t tell me which way to go.
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