El objetivo de la vida no debería ser encontrar maestros sino entender que todos lo somos, aprender que cada persona puede enseñarnos una lección, que no hay clases ni castas ni jerarquías, que nunca es el quién sino el qué.
El objetivo de la vida debería ser estudiar con tantos compañeros como podamos, prestarnos los apuntes, pasar nuestras tardes en bibliotecas construidas sin paredes.
El objetivo de la vida debería ser precisamente ese: construir, que hay mil maneras de hacerlo y solo en una hacen falta ladrillos.
El objetivo de la vida no debería ser competir sino compartirla, pero al parecerse demasiado ambas palabras a menudo nos confundimos.
El objetivo de la vida debería ser no confundirse.
Compartida la vida es más.
Dillinger Girl and «Baby Face» Nelson – Share
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