Hay gente que dice que sueña normal.
En sus sueños quizá sale tal persona que está muerta, o hacen algo muy loco que no harían jamás como saltar en paracaídas, o su madre no es su madre sino Gwyneth Paltrow; pero te cuentan lo que han soñado y es algo que podría haber ocurrido perfectamente: todo en orden, todo lógico, todo normal.
No sé si alguna vez he tenido un sueño de esos. En los míos, la narrativa da un vuelco cada tres segundos. Siempre hay una vuelta más, otro nivel de absurdidad, una capa extra de sinsentido. A veces me despierto y no entiendo nada, me pregunto qué ha pasado, me vuelvo a despertar, me doy cuenta de que seguía soñando y acto seguido otro giro de guión me revela que aún sigo dormido. O durmiendo.
Mi día a día, señores. Bueno, mi noche a noche.
Supongo que si todos mis sueños son raros ninguno lo es, que también son normales para mí, simplemente sueños.
No conozco otra forma de soñar.
La historia del otro día de la mosca me la inspiró un sueño, aunque quien se había convertido en mosca era mi perra, y en lugar de estar en un baño estábamos en un bar. Yo descubría que era ella porque la mosca pedía un bocadillo de ternera, y yo pensaba que el único animal que pediría eso era mi perra. Nada me pareció raro. Entra una mosca a un bar y pide un bocadillo de ternera.
Una vez desperté empecé a darle vueltas, y os mentiría si os dijera que no sigo haciéndolo aún hoy, y ya ha pasado más de una semana. No a lo del bocadillo en sí, sino a lo de convertirse en mosca.
Imagínate por un momento que te pasa, que te despiertas y sigues siendo tú, entendiendo que tú eres lo que piensas y lo que sientes y no el cuerpo que habitas. Eres tú, en tu mundo, con tu familia y con tus amigos, pero ahora estás dentro de una mosca.
No puedes hablar, porque las moscas no hablan.
No puedes escribir, porque las moscas no escriben.
No puedes hacer nada que las moscas no hacen.
Y aquí viene la pregunta que no logro sacarme de la cabeza: ¿cómo pides ayuda?
¿Cómo le haces saber el mundo que esa mosca eres tú?
Necesito una respuesta, por aquello de estar preparado si alguna vez me pasa.
Necesito trazar un plan para poder volver a dormir por las noches…
Os leo en los comentarios.
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