De mariposas muertas y trenes que se retrasan

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Hace tiempo que se murieron las mariposas – piensa en el tren de camino a casa -, si es que alguna vez llegaron a vivir. En el estómago ya sólo nota hambre, y algún pinchazo de vez en cuando, aunque ha ido a que se lo mire el médico y dice que no es nada.

El tren está tardando más de lo que debería, pero con lo frecuentes que son los retrasos no le sorprende. Que el tren vaya tarde es lo normal; lo raro sería que fuera en hora. No es de esas personas que se pone nerviosa cuando ve que el tren se retrasa. ¿De qué sirve? Si no puedes hacer nada para cambiar la situación no ganas nada, y eso incluye estresarse.
Aprovecha ese tiempo para descansar.
Cierra los ojos unos segundos.
Piensa en mariposas muertas.

Se ha ido de la oficina más tarde de lo que le habría gustado, y aún quedaba gente. No cree que se pueda medir la calidad de un trabajador en base al tiempo que este pase en la oficina, aunque hay quien lo hace. Hay quien se queda por aparentar, el qué no lo sabe. Quizá por eso no lo hace.
Piensa que hay algo mucho peor: hay gente que se queda en el trabajo no porque parezca que hace más, sino por no volver a casa.
Hoy no voy a llegar a cenar – ha oído más de una vez -. Si eso ve cenando tú con los niños.
Ni rastro de las mariposas, vivas o muertas. No queda ni su recuerdo.
En comparación, su pequeño cementerio de alitas de colores no le parece tan malo.

Llega a su parada.
Deja bajar a esos que están desesperados por salir para quedarse parados justo después en mitad del andén. Baja.
Empieza a andar.
Rodea a aquellos que tanta prisa tenían pero ahora de pronto ya no. Ahora sí que puede hacer algo y lo hace, de manera inconsciente al principio. No se da cuenta de que había acelerado el paso hasta que se encuentra subiendo los escalones de dos en dos, y se siente un poco niño porque los adultos no suben los escalones de dos en dos, y menos corriendo.
Sale a la calle.
No puede esperar a llegar a casa, así que corre, aunque en verdad siente que vuela.
Quizá todas esas mariposas murieron para darle alas.

La única manera de volver a casa es corriendo.
Si no, no es ahí.

2 respuestas a “De mariposas muertas y trenes que se retrasan”

  1. Avatar de

    soy yo! 🙂

    Vero.

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