Como un dibujo hecho a lápiz sin apretar mucho, un boceto que dibujaste hace tiempo y de pronto encuentras de nuevo, tu hombre ideal, qué sé yo, no es mi cuaderno. Un domingo por la mañana te topas por la calle con esos trazos grisáceos que me definen y decides que ya está bien, que no vas a usar más la goma hasta que no se haya secado la tinta con la que vas a marcar mis bordes.
Y me das un repaso.
Me das un repaso de arriba abajo, con más descaro que detenimiento, y lo haces lento, muy lento. Llenas de tinta cada uno de mis rincones, mis líneas, mis facciones. Yo, viéndote entintarme, no me escondo: abro los brazos como desplegando una enorme bandera blanca, que es el papel sobre el que descanso, y me rindo. Me rindo a ti.
Hazme definitivo, pienso, que me he cansado ya de ser grafito.
Tu pluma me estremece a medida que me das vida, que paso de gris a negro, que me haces ser sin que haya vuelta atrás. Me hace temblar porque dejo de ser un dibujo hecho a lápiz sin apretar mucho, y dejo de serlo porque has visto que soy perfecto así, como me imaginaste hace tiempo, sin cambiar nada.
Me das un repaso.
Cuando me ha secado el aire ya no estás.
Quién me borra a mí ahora el lápiz.
Meg & Dia – Masterpiece
Carved like a stone with your hands still shaking.
Replica a zhalwa Cancelar la respuesta