No todos los cuentos empiezan con príncipes y princesas en castillos: hay cuentos que empiezan con alguien como tú o como yo sentado en una silla del balcón al final de un largo día. Son historias donde todo es cotidiano, donde no hay ni magia ni malvados ogros ni fieros dragones, salvo por un pequeño detalle sin importancia: sí los hay. Existen, pero están escondidos, porque si la fantasía estuviera al alcance de cualquiera perdería su esencia.
Después de mucho tiempo sospechándolo de pronto te asalta la certeza de que es verdad, de que hay algo más.
Miras a tu alrededor y es de noche. Parece una noche cualquiera, pero en una noche cualquiera no estaría surcando el cielo esa extraña silueta. En una noche cualquiera no verías sonreír a la luna. En una noche cualquiera ese duende rojo de cuarenta centímetros no te guiñaría el ojo desde la ventana de enfrente, prometiéndote entrar más tarde en tus sueños para enseñarte el camino.
No eres ni un príncipe ni una princesa, pero tu cuento empieza en cuanto estés preparado.
Podría ser aquí. Podría ser ahora.
Slow Moving Millie – Beasts
This could be our fairytale,
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