A veces lo único que quiere uno es gritar, pero le falta la voz. No sale.
Es como en esos sueños en los que uno abre la boca y no consigue ni un susurro, con la salvedad de que es real.
Gritar por dentro no ayuda a desahogarse: uno acaba afónico internamente, lo cual es idéntico a quedarse afónico de verdad aunque sin que la gente lo note. Las voces siguen perdidas en el interior, rebotando en paredes internas que nadie ve; un maldito eco que no se atenúa. Duele, pero uno se acostumbra. O lo intenta. O lo lleva lo mejor que puede. O se engaña.
Lo peor de todo son las noches.
Y tú no estás.
Vertical Horizon – Echo
I don’t want to be just another echo.
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