Me dijeron una vez que escribir era una forma de arte triste. No quise creerlo, porque siempre lo había considerado como «lo mío», ya sabéis, una de esas cosas que uno hace un poco mejor que el resto, no que el resto de gente, sino que el resto de cosas que hace ese uno.
Que lo tuyo sea un arte triste viene a decir, de forma más o menos directa, que eres una persona triste. ¿Quién en su sano juicio querría tacharse de triste?
Dejé la idea ahí, y puede que estemos hablando de un ahí de hace mínimo dos años, tiempo durante el cual he seguido escribiendo. ¿Es posible que haya seguido siendo una persona triste durante ese tiempo?
Intentar responder a esa pregunta me lleva a otra: ¿qué es ser triste? ¿No es lo mismo que ser feliz?
Dicen que no se puede ser feliz todo el tiempo, que la felicidad son momentos. Cuando el día echa el cierre y haces caja, si ganan las escenas alegres supongo que es cuando determinas que ha sido un día bueno, mientras que si estás en números rojos debe haber sido malo. Si a la larga tienes más días verdes que rojos, ¿eres feliz?
Odio las cosas a las que no puedes ponerles un número, pero odiar es un concepto malo, rojo.
Si odio a lo mejor es verdad que soy triste.
Últimamente, no obstante, siento que rozo el equilibrio, otro de esos conceptos que dan tanto miedo y que todos usamos sin que nadie sepa qué significan realmente. Lo tengo en la punta de mis dedos. Cuando estoy solo cierro los ojos y siento paz. No hay pensamientos negativos, ni tensiones, ni temas pendientes de esos que queman por dentro, ni anhelos de esos que atan nudos que hacen difícil respirar. Lo que viene siendo el equilibrio, no necesariamente como felicidad, pero sí como algo opuesto a la tristeza. Y no escribo.
Me siento delante del papel y me digo «venga, va, que puedes», pero no: salen las palabras con cuentagotas, y salen mal. Caen unas encima de otras y siempre acabo con un folio perfectamente blanco salvo por la mancha del centro. Justo en el centro. El equilibrio otra vez.
A lo mejor tenían razón y este es un arte triste.
Si no vuelvo a escribir no sufráis por mí, pensad que estoy por ahí siendo feliz.
We The Kings ft. Elena Coats – Sad song
You’re my favorite part of me.
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