A lo mejor soy demasiado literal, pero si a mí me dices aquello de a ver cuándo quedamos busco una fecha, y si me dices que tienes ganas de verme se me revuelve algo dentro, y si me preguntas qué tal te digo cómo estoy.
¿Tan raro soy?
A veces no os entiendo, en serio; me siento como si viniera de otro planeta, de uno donde todo es sencillo hasta el infinito, donde la gente dice lo que realmente siente y no habla por hablar, por compromiso o por ese siniestro motivo que os hace preguntarle a alguien cómo va y salir corriendo, como si os diera pavor la idea de que os conteste. ¿Por qué lo hacéis entonces? ¿Porque lo hacen los demás? ¿Y si los demás se tiran de un puente?
Lo del puente me parece también algo digno de estudio, que es decirlo y zanjar cualquier conversación. ¿Pues sabéis qué os digo? Que yo a lo mejor me tiraba también.
Se reduce todo a un tema de confianza, y yo en mis amigos confío plenamente, que si no voy repartiendo ese calificativo a la ligera es por algo. Si todos saltan será que hay algo bueno ahí abajo, o que hay algo demasiado malo aquí arriba, pero sea como sea yo voy detrás, aunque este no era el tema, ¿no?
Lo que venía a deciros es que el mundo sería un lugar mejor si dijerais aquello que queréis decir y no eso que pensáis que se espera de vosotros. Es muy fácil, de verdad. Haceos un favor y probadlo.
Muchas gracias.
Espero veros pronto.
Rosa-Luxemburg – Mataré el proper que em pregunti «què tal?»
Feu-me preguntes més senzilles.
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