Podrías haberlo tenido todo de mí, pero que me escucharas era demasiado pedir, ¿verdad? Preferiste seguir siendo un egoísta, pensar únicamente en ti, no atender a razones. Yo hablaba, te lo explicaba una y otra vez, que era posible, que había una salida mejor para ambos. La salida en realidad solo era buena para ti: a mí me hacía perder, pero mira hasta qué punto quería que fueras feliz que estaba dispuesto a dejar que te llevaras lo que quisieras. Mi única ganancia, de haber alguna, sería en tranquilidad: pensaba que dándote aquello que querías quizá dejarías de marearme, puede incluso que por fin consiguiera volver a conciliar el sueño.
¿Qué hiciste tú, no obstante, con mis palabras? Te lo pregunto porque no lo sé y me gustaría saberlo, porque mientras yo hablaba tú te limitabas a revolotear por la habitación como si no me entendieras, porque la respuesta que dabas a mi discurso no era más que un ruido molesto y sin sentido.
Traté de ser paciente, pero hay veces que uno ya ve que no va a haber paciencia suficiente en el mundo como para llegar a buen puerto; y a buen puerto no se puede decir que llegáramos, al menos tú, porque ignorando si aquel era bueno o malo yo me bajé del barco decidido a no dejar que tú hicieras lo mismo, al menos con vida. Había tratado de advertirte, pero dialogar contigo no fue más que malgastar aire y saliva.
No digo que fuera sencillo, pero fue mucho más fácil matarte que hacerte entrar en razón.
Los mosquitos sois imposibles.
Sidecars – Salir a matar
Sabes que tienes razones para disparar.
Replica a zhalwa Cancelar la respuesta