Cuando estás en el aeropuerto esperando la salida de tu avión lo último que te apetece leer es que éste se retrasa.
Hoy, ahí a escasos minutos del embarque, ves el aviso: treinta minutos más tarde.
Sabes que nunca es el tiempo que anuncian, que siempre es más. Resoplas por dentro, un concepto curioso aunque posible. En serio, haz la prueba.
Entonces aparece.
Entra en escena caminando despacio, tanto que dudas de si es solo una completa ausencia de prisa o algo más, un problema motriz o algo por el estilo. Esas cosas pasan, ¿no? Pero eh, que te da igual, que si tiene algún problema se lo quitas… o se lo dejas, ¡qué más da! Ni que tú fueras perfecto.
Sigue caminando a su ritmo, hacia ti, y se sienta a tu lado. Si fuera otra persona te preguntarías si es que no hay más asientos en el aeropuerto, tratando de hacerle llegar tu descontento a través de tu mirada. En este caso es diferente. ¿Alguien ha dicho doble estándar?
Ojalá los asientos fueran más estrechos, ¿sabes? Y ojalá el avión se siga retrasando. Es más, por ti que no salga nunca, pero que no os avisen; que vaya siendo gradual: un cuarto de hora, media, media hora más… y así una vida.
Una vida esperando a su lado, que no necesitas más, que tú con el calor que te llega desde su silla ya tiras, y cuando uno tiene problemas al andar no puede estar mejor que sentado.
Dicen que hay universos paralelos, que ante cada decisión o cambio el mundo se desdobla y sigue avanzando en dos direcciones, dos líneas temporales distintas, dos realidades.
A mí, que siempre me he conformado con poco, no me importaría que el resto de una de mis vidas fuera esto.
LIGHTS – Up we go
Everyone here is ready to go.
Replica a Loli Cancelar la respuesta