Camino, siempre que puedo. Podría decirse que es mi medio de transporte favorito, aunque ¿no debería ser el de todo el mundo?
Camino, mucho, y cuando lo hago, antes o después, tropiezo. Iba a escribir tarde o temprano, pero es siempre temprano.
Me ocurre lo mismo cuando corro.
Tropiezo sin motivo, sin necesidad de que haya obstáculos en mi camino. Tropiezo porque, aunque intente no hacerlo, mi cuerpo tiende a llevarme a los extremos del camino, a los bordillos, a las plantas o a las vallas.
Tropiezo y me concentro entonces en centrarme, en buscar el punto medio. Momentáneamente lo consigo, pero a la primera de cambio me descubro de nuevo en el borde, rozando el límite, debatiéndome entre el equilibrio y la caída al más profundo de los abismos.
Leí un artículo hace poco en el que se explicaba cómo la manera de andar de cada uno refleja su forma de vivir la vida.
30 Seconds To Mars – Closer to the edge
Lost in our fate.
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