Un plato puede estar delicioso, pero si su apariencia nos chirría es posible que ni lo probemos.
Comemos con los ojos, lo cual a estas alturas no es ningún secreto: ¿acaso no estamos hartos de que nos lo digan?
Comemos con los ojos, y no hablo solamente de comida: nos comemos cualquier cosa con ellos. Comemos libros con los ojos, discos, calles, barrios, juegos. Comemos películas con los ojos, y tiendas, y bares, y restaurantes.
Comemos personas con los ojos.
La belleza está en el interior, pero cuando las ventanas están destartaladas ni nos molestamos en asomarnos.
¿¡Superficial yo!?, exclamamos como heridos cuando a alguien se le ocurre insinuarlo.
Y sin embargo comemos con los ojos.
Todos.
¿No te pasa a veces que una idea se te queda grabada en la cabeza y no hay forma de sacarla de ahí?
Comemos personas con los ojos.
¡Personas! Dime cómo puedo olvidar eso.
Y no hay solución porque todos somos parte del problema.
Salvo quizá los ciegos.
Y Superman.
Superman puede comer con los ojos sin ser superficial.
Ben Harper – Diamonds on the inside
Make sure the fortune that you seek is the fortune that you need.
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