Hablemos de temas importantes, de asuntos que me impiden conciliar el sueño por las noches, del botón de cerrar las puertas de los ascensores. ¿Realmente funciona? Llevo años con la duda, ¡años!, y a día de hoy sigo en el punto de partida. He investigado y hay cientos de teorías, aunque eso es todo lo que encuentro: teorías.
Necesito un sí o un no, algo claro, pero no lo encuentro en ninguna parte.
He preguntado, ya lo creo, pero el resultado ha sido siempre el mismo que el de buscar: hay quien dice que sí, hay quien dice que no. Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero a nadie le preocupa: a cada uno le basta con su verdad, con su sí o con su no, del cual está absolutamente convencido; nadie se plantea que su respuesta pueda no ser la correcta.
¿Soy el único que duda? ¿Soy la única persona en este mundo que distingue el gris?
No duermo, en serio. Creo que hasta me he vuelto sonámbulo.
A veces me despierto en mitad de la noche y encuentro mi reflejo en el espejo de un ascensor desconocido. El del otro lado siempre lleva puesto mi pijama de fantasmas, sostiene un cronómetro en una mano y le da la otra a un mono de peluche que me mira fijamente con cara de aquí estamos otra vez.
Esto está acabando conmigo.
Mis índices de felicidad se disparan cada vez que alguien comenta una entrada de este blog, pero esta quizá sea la vez que más necesito vuestros comentarios; es por eso que te suplico que, si has leído hasta aquí, aportes tu granito de arena a la causa.
La verdad lleva demasiado tiempo oculta: no permitamos que la sigan silenciando.
¿Tú qué crees? ¿Sirve de algo el botón de cerrar las puertas de los ascensores?
Love of Lesbian – Música de ascensores
Y al despertar…
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