Te dije que cualquier cosa podía servirme de inspiración, que podía coger, por ejemplo, la lámpara con forma de reno de aquel escaparate y darle vida, crearle una historia.
Si has leído la entrada de ayer sabrás que no mentía.
Lo que no te dije es que no siempre es así, que si en aquel momento sentí que podía hacerlo fue porque estabas a mi lado.
Hay gente que actúa como catalizador, y es algo que uno sabe desde el primer instante. Es como el amor a primera vista pero real.
De ti me enamoré a primera vista.
El amor, igual que zombis, vampiros y demás mitología, puede ser redefinido en función de las necesidades del narrador.
En mi historia el protagonista se enamoró de tu efecto, de sentir que podía darle vida a cualquier cosa con solo desearlo, de notar cómo volaba su mente sin recordar qué era el vértigo.
Nos venden que el amor tiene que ser eterno, o al menos duradero; que es un proceso largo, lento y crece despacio; que es una semilla que se cubre de tierra y se va regando con la esperanza de que en algún momento brote.
¿Y si fuera todo mentira y el amor durara un segundo?
Estamos dejando escapar trenes cada vez que no nos enamoramos, cada vez que no sentimos con entrega un momento por ser demasiado pronto.
De ti me enamoré a primera vista, le di vida a un reno y llené de magia mi cielo. No sé si te volveré a ver, pero ¿qué importa eso? Siempre tendré las estrellas.
Feed Me & Crystal Fighters – Love is all I got
Only love in my life.
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