Lo esencial es invisible a los ojos; una enseñanza de tantas que, junto al resto de lecciones que nos dio El principito, decidimos abandonar en algún momento en la estantería de libros infantiles, esos que uno que ha madurado ya no necesita.
Me doy cuenta cada vez que visito una librería, pues lo olvido y busco esos rizos dorados no donde están sino donde yo los tendría.
En un mundo ideal El principito esperaría siempre en la línea de cajas. Cajas con agujeros, por supuesto.
No somos capaces de ver con el corazón, ya no, porque al crecer perdemos la magia y dejamos que la oscuridad ocupe su espacio. Y nos sigue dando miedo la noche.
No obstante, es cuando no hay luz cuando más fácil resulta volver atrás, olvidar lo que hemos olvidado por el camino y ver no sé si con el corazón, pero al menos no con los ojos.
Sé que no puedo hacer de este un mundo ideal, ni frenar el tiempo, ni impedir que crezcamos; pero sí puedo sacar provecho de esta oscuridad, y hoy apago la luz, que quiero verte.
John Mayer – XO
Baby, love me lights out.
Replica a melbag123 Cancelar la respuesta