Las miro de reojo y veo que me están mirando, calladas e inmóviles, apagadas, intentando no hacer el más mínimo ruido. Abandono el disimulo y clavo en ellas directamente mis ojos. ¡Mierda! ¡Nos ha visto!, las oigo susurrar, bajito por si nadie más ha reparado en ellas. No tienen ojos pero igualmente me conmueve su mirada: mirada de guárdanos el secreto, de prometemos no molestar, de no nos dejes volver allí. Sonrío girando mi cabeza hacia otra parte a modo de respuesta, como si no me hubiera dado cuenta. No las veo, pero siento que lo agradecen, que respiran aliviadas sabiéndose libres al menos un rato más.
Para ellas la libertad son ratos.
Sería incapaz de vivir encerrado once meses y respirar solo una vez al año.
Aún no han quitado las luces de Navidad de las calles, pero qué pena.
Coldplay – Christmas lights
May all your troubles soon be gone.
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