Volviendo yo en mi cabeza al tema del domingo he empezado a enlazar pensamientos y he acabado en Alfonso Casas, un grande donde los haya (todo el mundo a hacerse fan). La relación no es directa, aunque considerando el tipo de asociaciones mentales al que estoy acostumbrado esta es de las sencillitas.
La viñeta que se ha dibujado en mi retina desde dentro ha sido esta:
He pensado también en el chiste aquel del hombre que apenado confiesa que ella le quiere pero le ha dicho que come amigos, aunque ahí he visto ya que empezaba a desviarme y he vuelto.
Te quiero pero como amigos, una frase que a pesar de confundir sintácticamente jode igual, o más, porque encima de ser una mierda es rara. No hablo desde ninguna experiencia personal, ¿eh? Todo esto lo sé por un amigo.
El problema es que hay quien no entiende ese tan manido eufemismo que hasta la fecha yo pensaba que todos traducíamos por un llano y simple no me gustas.
Hay gente que eso del amor no correspondido no lo entiende, que se compra el cubo más grande de palomitas que existe y se lanza de cabeza a disfrutar de la película que se ha montado. No obstante, ojo spoiler, ¡un cubo no es una piscina! Puede ser grande, pero si no eres Ant-Man te vas a destrozar el cráneo con el salto.
No me malinterpretéis, me encanta el cine, pero no me gusta tanto cuando ni siquiera he comprado una entrada y me encuentro metido de lleno en la trama.
– ¡Me dijiste que me querías!
– Yo qué sé, ¡digo muchas tonterías! O sea, no es que quererte sea una tontería, que tú vales un montón, pero es que… te quiero como amigos – ¡ahí estoy yo!
– ¿Como?
– (Come si quieres, pero a mis amigos no, ¡por favor!) Que para mí eres como una hermana.
– ¡He visto Los Serrano!
– ¡No era real!
– Ya sé que era todo un sueño, pero…
– Me refiero a que era mentira, actores…
– Exacto: eran como hermanos pero no lo eran porque eran actores, como tú y yo. No hay nada que impida…
– ¡No somos actores!
– En mi película sí.
Su película. SU PUTA PELÍCULA. (Perdón, mamá.)
Puedes devolver cada uno de sus golpes y encontrará un contraargumento cada vez, porque aquella noche que saliste de la fiesta para tomar el aire y te la encontraste ahí fuera (y pensaste ¡No! ¡Ahora no!) habías salido detrás de ella para estar a solas, porque aquel día que no habías dormido y te costaba mantener los ojos abiertos la mirabas de una forma especial (eso una mujer lo nota -perla extraída del guión de «su película»-), porque quieras o no ya estás dentro de esa cinta que ella guioniza y dirige.
No hay salida, y ese Queda libre de la cárcel que te estabas guardando desde el principio de la partida en forma de Te quiero como amigos resulta inútil.
¿Qué le queda a un hombre cuando no le vale querer como amigos?
Maldita Nerea – Supelícula
No entiendo la película, tu historia es solo miedo y ciencia ficción.
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