Si tiene que poseerme alguien prefiero mil veces que lo haga un espíritu maligno con hambre de destrucción a que lo hagas tú, no por la posesión en sí, que a los demonios es complicado resistirse, sino porque a lo mejor si deseas tenerme me descuido y lo consigues, pero en el momento en que te pertenezca ya me habrás perdido.
Se tienen cosas, pero las personas no somos objetos.
El amor no es eso.
No tengo miedo a quererte, pero sí lo tengo a que no sepas hacerlo, a que caigas en la trampa de creer que querer es hacer nudos, a que sientas mi necesidad de ser libre como una amenaza a tu seguridad, a que no puedas entender que puedo estar contigo todo el tiempo sin estar siempre a tu lado.
Me noto últimamente distante, escéptico quizá, pero es que miro esto del amor y no lo veo: tengo la sensación de que hay algo que se nos está escapando.
Cuando no entiendo las reglas del juego prefiero mirar cómo le va la partida al resto, y en esas estoy: mirando a uno y otro lado, con un reglamento de cien páginas delante y sin ganas de leer.
Lesley Gore – You don’t own me
I’m free and I love to be free.
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