Uno no puede compartirlo todo, sobre todo cuando uno está loco. No a todo el mundo le gustan los locos.
No se trata de no poder ser uno mismo, sino de no ser todo lo uno mismo que uno es.
El qué dirán, ya sabéis: eso que decimos que no importa aunque lo haga.
Tenemos impulsos que ni nosotros entendemos, pensamientos que una vez fuera de nuestra cabeza nos obligarían a mirar hacia otra parte. Cosas normales, tanto como el hábito de reprimirlas.
Uno no puede compartirlo todo, la mayor parte del tiempo no. Luego está la parte menor, lugares en los que uno está en casa, donde se puede ser uno mismo como mínimo al cien por cien sin que las cabezas tengan que girarse hacia otro lado.
Tú eres uno de esos sitios.
Me estoy acostumbrando a ti, a pasar a tu lado un tiempo que no tengo, a buscar constantemente tus ojos y a descansar en ellos porque son casa.
Me asusta porque no quiero costumbre, porque costumbre es rutina y yo huyo de eso: tengo mi rutina pero me aterra convertir a una persona en ella, tenerte como algo fijo, una obligación, echarte de menos desde que cierras la ventanilla hasta que vuelves a abrirla.
Intento tranquilizarme diciéndome que me estoy acostumbrando a ti por un motivo egoísta, porque el filtro cuando se deja mucho tiempo encendido quema y contigo puedo apagarlo, pero el motivo no hace que se vaya la costumbre.
Me estoy acostumbrando a compartirme contigo.
Y tengo miedo.
Carla Morrison – Compartir
Tú me enchinas la piel.
Replica a Take your time | Z Cancelar la respuesta