No pienso en ti en todo el día, nada, en serio, y cuando me doy cuenta me alegro, porque estás fuera de mi cabeza y no quiero que haya nadie dentro, no de forma insistente al menos. El problema es que cuando lo hago, eso de darme cuenta, ya estás ahí.
Siempre es de noche.
Es cuando me meto en la cama cuando apareces, no de verdad, ya sabes, en mi cabeza, y apareces como si nada, como si no tuvieras ido. Lo mismo es que no te vas. Y no duermo.
Ando agotado todo el día, en plan cansancio extremo, recuperando de golpe por las mañanas todo el sueño que me robas cada noche.
El sueño acumulado es suave, blando y cómodo, como un montón de plumas del blanco más puro que uno haya visto jamás que te arropa y te da calor mientras te invita a cerrar los ojos. El sueño acumulado es el mal, porque descrito apetece, pero es de día, tienes cosas que hacer y no procede.
Enterrado en ese montón de plumas pienso en la parte buena, que al menos cuando por fin vuelva a la cama me dormiré al instante, pero hemos quedado en que es por la noche cuando apareces, que me ves a punto de cerrar los ojos y soplas mientras me agarras con fuerza como si fuera un diente de león y tú tuvieras diez años.
Y los ojos como platos.
Estoy tumbado en la cama comiendo techo, a pecho descubierto que ya es primavera, rodeado de plumas que caen lentamente pero no me tocan porque las alejan ellas con sus aleteos; las mariposas. Es caer la noche y llenárseme el abdomen de mariposas.
Y no se cansan de hablar de ti.
Y no duermo.
James Bay – Need the sun to break
Oh butterflies, you steal my sleep each night.
Replica a Sil.Marcianadas. Cancelar la respuesta