Estamos tan obsesionados con subirnos al tren que nos da igual si nos subimos en el momento adecuado, que puede que todos los trenes sirvan, pero no sirven a cualquier hora. Hay que saber esperar, o situarse, o como mínimo elegir el tren.
A lo mejor el símil no es el más adecuado; quizá no estoy hablando de trenes sino de olas, o de galletas.
Compras los ingredientes primero, haces la masa luego, le das forma y la horneas más tarde. No te subes al tren de comer galletas hasta el final, porque no es el tren apropiado hasta ese momento. Salvo si te gusta la masa cruda.
A mí me encanta la masa cruda.
A lo mejor el símil no es el más adecuado; quizá no estoy hablando de galletas ni de trenes, quizá ni siquiera de olas.
Quizá solo hablo de la vida.
Brian Crain – Passing trains
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