Ni siquiera necesito cerrar los ojos para recordar: inspiro, mantengo el aire dentro y ahí está. Me siento como me sentí entonces, como si estuviera ocurriendo ahora mismo.
Sigo con mi vida pero vuelvo allí constantemente: se me acelera el pulso, se me eriza la piel, se me humedecen ligeramente los ojos. No lloro porque siento lo mismo que sentí entonces, y entonces, aunque estuve a punto, no lloré. Quizá fue ese entonces el que me enseñó que es verdad eso que dicen, que se puede (casi) llorar de emoción.
No necesito cerrar los ojos para volver, para sentir esa explosión de energía que me sacude haciéndome reír, soñar, flotar… casi llorar.
Supongo que es porque apenas han pasado unos días.
Pronto no podré recordar con los ojos abiertos: me hará falta que oscurezcan todo mis párpados para recuperar la sensación, pues así es como funciona la memoria.
Pronto quizá ya no se altere el vello ni tiemble.
Pronto quizá cambie carcajadas por una leve sonrisa.
Pronto quizá pierda esas lágrimas que no han llegado a salir.
Los recuerdos duran para siempre, pero se van degradando.
Me pregunto si hay alguna forma de pararles el tiempo, si forzándome a recordar cada día puedo evitar que envejezcan.
Me pregunto si es posible mantener vivo un recuerdo.
Plain White T’s – Making a memory
Don’t pretend you’re not smiling again.
Replica a Loli Cancelar la respuesta