Siempre hemos sido dos: el Doctor Jekyll y el otro, un pulso entre la bestia y el humano.
Yo llegaba el último en las carreras y siempre perdÃa los pulsos.
Siempre hemos sido dos y ha ganado el otro.
Supongo que ese es mi resumen, el balance que hago de todo esto cuando echo la vista atrás, que si la vida tuviera retrovisores podrÃa ver el pasado mirando de frente, pero no los tiene. Toca girar la cabeza para ver el pasado, y me duele el cuello.
El otro, el eterno vencedor de cada conflicto, el tipo que siempre sonreÃa mientras se hundÃa el barco. Todo esto ha sido un viaje en barco con un tÃo suicida a manos de un taladro.
Y he llegado.
He llegado hasta hoy de algún modo, entero, casi cuerdo y seco. Lo de haber llegado seco es lo que más me sorprende. He llegado hasta aquà porque he aprendido a domar al otro, a tenerlo bajo control durante un tiempo.
Aprovechando esta calma giro el cuello, veo todo lo que ha hecho y pienso: joder tÃo, te has lucido. Y le hablo a él porque separándome en dos cuesta todo un poco menos.
No le veo sentido a pedir perdón una y otra vez por los mismos errores, pero de vez en cuando veo necesario volver: bajar a su sótano, aflojarle la cadena, hacer un esfuerzo y mirarlo a los ojos. La gente estudia historia para algo, ¿no?
Yo odiaba la historia, pero lo entiendo ahora.
Siempre hemos sido dos, y no sé cuánto tiempo dormirá el otro, pero sé que no puedes domar a una bestia eternamente.
Jack Savoretti – Apologies
So I guess that’s why I’ve gone and hit the road.
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