No me subía al escenario con la intención de destacar, sino queriendo pasar desapercibido: recitar mi texto de manera correcta, no equivocarme y conseguir que todas las miradas se dirigieran hacia otro punto. Humildad, pensaba, pero la humildad no es eso. Yo creo que era miedo.
Uno no se sube a un escenario para pasar desapercibido.
No creo que sea sano querer ser siempre el centro de todas las miradas, ya sabéis, pretender ser el alma de la fiesta y todo eso, pero ¿acaso es mejor intentar ser invisible?
Todo esto es una obra de teatro, la vida, y no creo que muchos actores se dejen la piel por conseguir ese papel de secundario en el que nadie repara.
El caso es que estamos ya arriba, que este calor no es el verano sino los focos. ¿Qué tal si intentamos brillar? ¿Y si hacemos lo posible por comernos el escenario?
Esta es nuestra obra, el papel de nuestra vida, uno por el que quizá nunca nos den un premio, pero ¿nos va a impedir eso dar el cien por cien?
¡Yo digo que nos comamos el mundo!
Walk Off The Earth – Rule the world
They say slow slow slow, I say go go go!
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