Hubo un tiempo en el que quizá no era todo más fácil, pero no lo complicábamos más de lo que ya se complicaba solo; un tiempo en el que llamabas a mi puerta y eso era todo lo que necesitábamos planificar; un tiempo en el que nos dejábamos llevar, sin más.
Hubo un tiempo en el que los planes eran eso que hacíamos para rellenar los huecos entre locuras; un tiempo en el que ningún compromiso importaba más que una visita sorpresa tuya; un tiempo en el que no había nada mejor que romper una cama saltando como dos locos.
Hubo un tiempo en el que estuvimos locos.
Hubo un tiempo en el que nada me apetecía más que estar a tu lado, pero el tiempo es continuo, ¿no? Hay un tiempo en el que nada me apetece más que estar a tu lado, y el tiempo es este, todo el tiempo.
No nos acompaña el espacio, pero juro que cada vez que alguien llama a mi puerta mi primer pensamiento es que ojalá seas tú.
Nunca eres tú, pero ojalá.
No te imaginas cuántas ganas tengo de que vuelvas a llamar a mi puerta.
K’s Choice – Believe
Holding on and on and on and on and on and on and on and on and on and on.
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