Estaba solo en una calle en ruinas que conectaba con más calles en ruinas, dando vida a una ciudad muerta donde yo parecía ser el único superviviente. Sólo se permiten paisajes de cuento de hadas en mis sueños.
De pronto me daba cuenta de que no estaba solo, a la vez que descubría que todo aquello era un sueño. Siempre siento la misma sensación de alivio cuando me doy cuenta. Empezaba a traer conscientemente a familiares y amigos al sueño conmigo. Pensaba que tal persona iba a aparecer por aquella calle del fondo y ahí estaba.
Y luego otra.
Y luego otra.
Supongo que se alegraban de que aquello no fuera real, porque menudo sitio para que te lleven de vacaciones, aunque nadie sabía nada. Me sentía poderoso, porque cómo no te vas a sentir poderoso en un mundo en el que tú tienes el control. Luego llegaba alguien a quien no había invitado, y todavía me sentía poderoso pero un poco menos. Se colaba otra persona; un poco menos de poder.
Después llegaba un zombi. Y otro zombi. Y otro.
¡Corred!
Me desperté preguntándome si realmente había tenido el control en algún momento o si simplemente había tenido la ilusión de tenerlo, y quién no se ha preguntado eso alguna vez en la vida real.
Me pregunté entonces si la vida real no era un sueño lúcido más.
Eso explicaría por qué 2024 fue el lío que fue.
Para empezar, ese número. ¿En serio alguien se lo cree? Es como de ciencia-ficción. Hace diez minutos era 1995 y estaba esperando en la puerta del cine con mi hermana para entrar a ver Pocahontas.
Pero pongamos que lo aceptamos, que de algún modo han pasado treinta años y tengo casi cuarenta. Imaginemos que todo lo que creo que he vivido lo he vivido. Nunca he tenido un plan pero las cosas han ido pasando, y de una forma u otra he ido consiguiendo lo que me decía que quería conseguir. Prácticamente todo. Siempre sin un plan, dejándome llevar, con una leve sensación de control muy de vez en cuando…
¿Has soñado alguna vez que bajabas escaleras corriendo? Primero escalón a escalón, luego de dos en dos, de tres en tres, de cinco en cinco… hasta que das un salto que sabes que ha sido demasiado pero ya es demasiado tarde. Sientes vértigo y miedo. Cierras los ojos. Te despiertas.
Mis sueños empiezan despacio y van cogiendo velocidad hasta que es tal que ya no hay manera de pararlos. Ahí aparece una pared; a veces metafórica, a veces real. Despierto siempre justo antes de estrellarme.
No puedo evitar sentir que 2024 fue un poco así. Se abrían tramas una detrás de otra, y hablo de tramas principales, de las que sólo necesitas una si quieres contar una buena historia. Y todas siguen en marcha.
Todo lo que podía pasar pasó. Y un poco más. Y todo a la vez.
Como en un sueño.
Tengo miedo de que ahora aparezca la pared.

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