No sé si no lo apreciaba porque era (más) joven y tenía otras cosas en la cabeza o porque mis inviernos eran más suaves y más cortos, pero estoy viendo estos días cómo intenta llegar la primavera y no recuerdo otro año en el que me haya puesto tan contento.
Le cuesta, y no tiene prisa, pero donde ayer había una flor hoy hay tres, y donde ayer no había ninguna hoja hoy tampoco, pero estás las ramas llenas de yemas y eso es que ya casi, que hay esperanza, que el día menos pensado hará ya menos frío y los días serán más largos y quizá hasta me queje del calor, que necesito yo poco para eso; pero es que me estoy quejando del frío y ese no era yo.
¡Hoy he visto una avispa!, que es algo que jamás pensé que alguien pudiera exclamar como algo positivo, pero así de mal está el tema. Esa avispa sabía cosas, que las avispas son malas pero no son tontas.
Hay luz al final del túnel. Solo espero sea el sol y no la forma en la que descubro que no he sido capaz de sobrevivir al invierno.

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